SALUD SEXUAL
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TENGO HERPES GENITAL...
¿ME HA SIDO INFIEL MI ESPOSO?
PREGUNTA: Soy una mujer joven, casada, y jamás le he sido infiel a mi esposo. Hace unas semanas, sin embargo, tuve que ir al consultorio de mi Ginecólogo debido a que me era muy difícil orinar, además de que tenía una ligera descarga vaginal. Después de someterme a unas pruebas, su diagnóstico fue que tenía una infección de clamidia, una enfermedad que -–como usted sabe–- sólo se contrae por medio del contacto sexual. ¿Esto significa que mi esposo tiene la misma enfermedad, y que fue él quien me la trasmitió? Si esto es así, lo más probable es que él la haya adquirido igualmente por trasmisión sexual, porque me ha sido infiel. ¿Estoy en lo cierto...?
(R.F.B.; Bahía Blanca, ARGENTINA).
RESPUESTA: Lamentablemente, sus temores tienen fundamento. La clamidia es una infección genital que se puede desarrollar igualmente en hombres que en mujeres, y es provocada por una bacteria que tiene el nombre de Chlamydia trachomatis. Los síntomas son, precisamente, los que la llevaron al consultorio de su Ginecólogo:
Dificultad al orinar.
Descargas vaginales (en la mujer); descargas de la uretra (en el caso del hombre).
Dolor en la regióin inferior del abdomen, generalmente ligero.
Los síntomas se manifiestan casi siempre entre una y tres semanas después de que el organismo ha tenido contacto con la bacteria, y para poder diagnosticar la condición, es preciso hacer un cultivo de la bacteria, o una prueba de los anticuerpos presentes en el organismo de la persona analizada.
Hasta no hace mucho, se consideraba que eran los hombres los únicos que podían desarrollar esta infección sexual, y que las mujeres eran sencillamente las portadoras de la bacteria. Este concepto es obsoleto, ya que las mujeres desarrollan igualmente la infección, la cual provoca la inflamación de la cérvix y de los órganos de la pelvis, muchas veces incluyendo el recto. Por lo general, una dosis adecuada de antibióticos pueden controlar la situación, y ésta debe ceder en una o dos semanas.
Le sugiero que mantenga su objetividad ante esta situación evidentemente difícil que se está presentando en su matrimonio; infórmele a su esposo del diagnóstico de su Ginecólogo; y haga que él se vea con el Urólogo para que la infección quede controlada en ambos. De lo contrario, la contaminación será constante. Mientras tanto, le sugiero que use un preservativo como protección durante sus relaciones íntimas.
¿DEBO INFORMARLE A MI FUTURA
ESPOSA QUE TENGO HERPES GENITAL?
PREGUNTA: Hace aproximadamente un año, mi médico me informó que tenía herpes genital, una enfermedad incurable... la realidad es que no puedo determinar cómo la contraje, porque en aquella época era bastante promiscuo. Ahora me voy a casar y no sé si debo informarle acerca de la situación a mi futura esposa, a la cual amo profundamente. Su orientación en este sentido me servirá de gran ayuda.
(José M. L.; Maracaibo, VENEZUELA).
RESPUESTA: Precisamente porque me informa que ama profundamente a su futura esposa, mi consejo es que sostenga una conversación muy objetiva, con ella para informarle de una situación que sin duda va a afectar profundamente la vida íntima de ambos después del matrimonio... al punto de que probablemente no deberán tener hijos. El herpes genital es una condición crónica; es decir, hasta el presente no se ha desarrollado una cura efectiva o una vacuna que permita controlarlo. Es provocado por un virus (el llamado HSV) el cual puede afectar igualmente el área genital (HSV-2) o la boca y los labios (el HSV-1). Este virus se trasmite por contacto sexual y penetra en el cuerpo a través de pequeñas cortadas en la piel o por me-dio de las membranas mucosas.
Sus síntomas son dolor o escozor en la piel alrededor del área genital, una situación que se presenta entre los dos y veinte días después de que el virus ha contaminado el organismo. Seguidamente comienzan a aparecer las llagas (en el caso de las mujeres, en la zona vaginal, en los muslos y en el ano; en los hombres en el pene, el escroto, el ano y los muslos). Es precisamente cuando esas llagas están presentes que resulta tan difícil orinar.
Las llagas pueden ser pequeñas al principio, y se convierten gradualmente en ampollas (con líquido), que finalmente se transforman en ulceraciones (muchas veces sangrantes), las cuales cicatrizan al cabo de tres o cuatro días. Durante esos brotes, los síntomas son dolores de cabeza, fiebre e inflamación de los nódulos linfáticos en la región pélvica... y es precisamente en esa etapa que la enfermedad se vuelve sumamente contagiosa. Tenga presente en sus consideraciones sobre si informar a su futura esposa o no acerca de su enfermedad, que si ésta contrajera el virus y quedara embarazada, por ejemplo, lo más probable es que su futuro hijo sea contagiado al pasar por el canal vaginal de la madre, pudiendo presentar daños en el cerebro, ceguera, e inclusive presentársele la muerte. Asimismo, algunos estudios sugieren que la presencia de una infección de herpes genital en la mujer incrementa sus probabilidades de desarrollar cáncer en la cérvix y en otros órganos genitales. Es por ello que todas las mujeres que tienen herpes genital deben someterse a una Prueba Papanicolau al año, para comprobar la existencia de células precancerosas a tiempo.
Tratamiento:
Mantener limpias y secas las llagas.
El medicamento antiviral acyclovir (se toma oralmente) estimula el proceso de cicatrización de las llagas, pero no previene que se presenten nuevos brotes.
Si se presentan brotes constantes, el médico puede recomendar el uso continuado de acyclovir para neutralizar el virus del herpes.
¿Puede evitar que su esposa contraiga la enfermedad...? Es muy difícil. El herpes es una condición sumamente contagiosa, especialmente en la etapa en que las llagas están presentes. En ese caso, absténgase de todo tipo de contacto sexual. Si usa un preservativo en su vida íntima, las probabilidades de trasmisión se reducen, pero ello tampoco es garantía de que el contagio eventual pueda ser evitado.
“SIENTO DOLOR AL
HACER EL AMOR... ¿POR QUE?”
La endometriosis es el estado en el cual en diversos sitios de la cavidad pélvica se presenta tejido aberrante que guarda semejanza más o menos completa con la mucosa del útero. Es una definición que no dice mucho a las mujeres que sufren de dolores antes y durante la menstruación, y que deciden abandonar casi totalmente las relaciones sexuales porque éstas les resultan en extremo dolorosas; sueñan con ser madres algún día, pero no consiguen quedar embarazadas debido precisamente a estos trastornos de la menstruación.
Explicada de una forma más sencilla, se puede decir que:

Es una condición que se puede manifestar a partir de la adolescencia hasta llegar a la menopausia, pero por lo general afecta a mujeres entre los 20 y 30 años de edad. Hasta no hace mucho, esta condición representaba una especie de misterio impenetrable... de ahí el estoicismo con el que muchas mujeres aceptaban los "dolores de la menstruación", y muchos de los conceptos erróneos sobre el acto sexual, que algunas mujeres llegaban a considerar "deber de esposa", no hace muchas décadas atrás. Hoy, a pesar de que sus causas aún no han podido ser definidas por los especialistas, al menos existe una comprensión mayor hacia las víctimas de esta enfermedad.
Ya se sabe que, por muy molesta y dolorosa que sea para quienes la sufren, la endometriosis se puede tratar (aunque limitadamente), y se puede aprender a vivir con ella. En realidad, millones de mujeres en todo el mundo han tenido que aprender a vivir con ella desde tiempos muy antiguos, ya que por las crónicas de los egipcios se sabe que en aquella época ya era conocida, y frecuente. Sin embargo, no fue hasta 1921 que fue definida por el Doctor John Sampson, quien la llamó de este modo. A partir de ese año, se incrementaron los estudios de este mal, y así se ha podido comprobar que -–en términos generales–- son tres los problemas fundamentales que se manifiestan a causa de esta enfermedad.
1. LA DISMENORREA
(CALAMBRES DE LA MENSTRUACION)
Este termino significa "menstruación dolorosa". El dolor, como es sabido, no puede explicarse en términos generales. Hay mujeres que soportan un parto sin apenas un gesto de molestia; otras gritan desconsoladamente si se pinchan con una aguja. Lo mismo sucede con la dismenorrea. Es más, durante muchos años hasta se criticaba a las mujeres cuando se quejaban porque sentían muchas molestias en los días de la menstruación, e inclusive se ponía en tela de juicio que sus dolores fueran reales. Hoy se sabe muy bien que, en efecto, esos dolores y esos calambres característicos de la dismenorrea se están manifestando... y que pueden ser sumamente intensos, ya que las masas del tejido endometrial desplazado (que pueden llegar a alcanzar las dimensiones de una naranja) ejercen presión sobre algún nervio (los calambres indican que la ovulación se produjo 12 ó 14 días antes).
La causa de estos calambres son las contracciones intensas y prolongadas de las paredes musculares del útero, muchas veces provocadas por la concentración de prostaglandinas (unas hormonas elaboradas por el organismo), ya que las investigaciones realizadas hasta el presente indican que las mujeres que padecen de dismenorrea eliminan un volumen mayor de prostaglandinas que las que no sufren esta condición. Pero también los dolores y los calambres característicos de la dismenorrea pueden deberse a la dilatación de la cérvix para permitir el paso de los coágulos de sangre del útero a la vagina.
Los síntomas son característicos, y toda mujer que padezca de dismenorrea los puede reconocer al instante:





2. LA DISPAREUNIA (O DOLOR DE AMOR)
Es el dolor que sienten muchas mujeres al hacer el amor; es decir, la penetración del órgano masculino puede convertirse en una experiencia casi agonizante para una mujer que tiene endometriosis. Pero además del desplazamiento anormal del tejido del endometrio, otros factores pueden provocar igualmente el llamado dolor de amor, y por ello el diagnóstico del Ginecólogo es imprescindible.
3. LA INFERTILIDAD
Este es el tercero y, sin duda, la más grave de las consecuencias de la endometriosis. Se estima que entre un 30% y un 40% de las mujeres que sufren esta enfermedad no logran quedar embarazadas, y esto se debe a que -–a veces–- esos tejidos adiposos endometriales a los que hemos hecho referencia antes, obstruyen las trompas de Falopio o los ovarios. Por supuesto, no todos los casos de mujeres infértiles se deben a la endometriosis, pero la incidencia es alta. Hay muchos otros factores que igualmente desempeñan un papel muy importante con respecto a la infertilidad de la mujer.
¿QUE PROVOCA LA ENDOMETRIOSIS?
Son muchos los estudios que se han realizado sobre esta condición y, sin embargo, aún no existe una explicación convincente para la misma. Por el contrario, han surgido diferentes teorías, y muchos especialistas consideran que la respuesta final (y la curación de este mal) puede encontrarse en la combinación de todas.

La teoría del Dr. Sampson, no obstante, perdió su validez cuando durante unas investigaciones realizadas en 1984 se comprobó que un 90% de todas las mujeres tienen -–de una forma u otra–- esa menstruación retrógrada y, sin embargo, no padecen de los síntomas característicos de la endometriosis.


En términos generales, las causas de la endometriosis pueden sintetizarse de la siguiente manera:



